Mi abuela Anastasia: nos contaba muchas historias. Esto ocurría en un pueblo de Guadalajara.
En las noches de invierno, al calor de la lumbre, solía contar historias que le había ocurrido a ella. Ésta es una de ellas: una noche al salir del salón de baile, había una manada de lobos en la puerta. Y tuvieron que quedarse toda la noche en el salón hasta que amaneció.
También contaba que otra noche a su padre le salieron los lobos al paso, cuando iba en busca del medico en su caballo. Tuvo que ahuyentarlos encendiendo cerillas.
Así pasábamos las largas noches de invierno escuchando sus historias con mucho interés.
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